Hernia inguinal

¿Qué es? Y, ¿qué síntomas tiene?

La hernia inguinal es una afección en la cual una parte del contenido del abdomen, como el intestino o grasa, se protruye a través de un punto débil o defecto en la pared abdominal. Esta protrusión puede ocurrir en la región inguinal, que se encuentra en la parte inferior del abdomen, cerca de la ingle. Las hernias inguinales son más comunes en hombres que en mujeres debido a las diferencias anatómicas en esta área.

Los factores de riesgo para el desarrollo de hernias inguinales incluyen el envejecimiento, antecedentes familiares de hernias, sexo masculino, embarazo, obesidad, levantar objetos pesados, estreñimiento crónico y tos crónica.

Algunos pacientes con hernia inguinal pueden no presentar síntomas. Sin embargo, los síntomas comunes incluyen dolor o molestia en la ingle, especialmente al levantar objetos pesados, toser o agacharse, una protuberancia visible o palpable en la ingle y, en ocasiones, debilidad o presión en la zona afectada.

¿Cómo se trata la colelitiasis?

La hernioplastia inguinal laparoscópica es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo para reparar una hernia inguinal. Durante este procedimiento, el cirujano utiliza un laparoscopio, que es un instrumento delgado con una cámara en su extremo, y otros instrumentos quirúrgicos especiales para reparar el defecto en la pared abdominal. Este enfoque ofrece varias ventajas en comparación con la cirugía abierta, como una recuperación más rápida, menos dolor postoperatorio y una menor tasa de complicaciones.

La hernioplastia laparoscópica para tratar hernias inguinales puede realizarse mediante dos técnicas principales: TEP (total extraperitoneal) y TAPP (transabdominal preperitoneal). 

La técnica que habitualmente empleamos es el TEP.

Procedimiento.

TEP (Total Extraperitoneal): En el enfoque TEP, el cirujano trabaja en el espacio extraperitoneal, lo que significa que no se ingresa en la cavidad abdominal. Se realiza una incisión en la región abdominal inferior, generalmente cerca del ombligo, y se crea un espacio detrás del peritoneo (la membrana que recubre la cavidad abdominal) utilizando instrumentos quirúrgicos y un laparoscopio. Luego, el cirujano coloca y fija una malla quirúrgica en el defecto de la pared abdominal sin ingresar en la cavidad peritoneal. La ventaja de este enfoque es que hay menos riesgo de lesionar órganos intraabdominales y menos riesgo de adherencias postoperatorias. La hernioplastia inguinal laparoscópica es una opción de tratamiento efectiva para muchas personas con hernias inguinales. Sin embargo, no todos los pacientes son candidatos para este enfoque, y algunos pueden requerir una reparación de hernia abierta. Factores como el tamaño y la ubicación de la hernia, así como las condiciones médicas y las preferencias del paciente, pueden influir en la elección del método quirúrgico.