Fistula anal

¿Qué es una fistula anal? Y, ¿qué síntomas tiene?

Una fístula anal es un túnel que se forma entre el interior del ano o del recto y la piel circundante. Por lo general, es el resultado de una infección en una glándula anal, que puede provocar la formación de un absceso. Cuando el absceso se drena, ya sea de forma natural o mediante intervención médica, se puede desarrollar una fístula.

Las fístulas anales pueden causar síntomas como dolor, enrojecimiento, hinchazón e irritación en la zona anal, así como drenaje de pus o sangre, mal olor y posibles episodios de fiebre. Además, las fístulas anales pueden cicatrizar y volver a abrirse, lo que puede dar lugar a un ciclo recurrente de infección y drenaje.

¿Cómo se trata una fistula anal?

El tratamiento de las fístulas anales generalmente implica cirugía para cerrar el túnel anormal y prevenir infecciones recurrentes. Existen varios tipos de cirugía para tratar las fístulas anales, y el enfoque quirúrgico dependerá de la ubicación y la gravedad de la fístula. Algunas opciones quirúrgicas incluyen:

● Fistulotomía: Este procedimiento implica abrir la fístula y convertirla en una ranura para que pueda sanar desde adentro hacia afuera. La fistulotomía es el tratamiento más común para las fístulas anales y tiene una alta tasa de éxito.

● Colocación de un setón: Un setón es un hilo o cordón que se pasa a través de la fístula y se ata en un bucle. Esto permite que la fístula drene y evita la acumulación de pus. El setón puede dejarse en su lugar durante varias semanas o meses, y la fístula puede cerrarse de forma natural o mediante cirugía posterior.

● Lift: El LIFT (Ligation of the Intersphincteric Fistula Tract) es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo utilizado para tratar las fístulas anales complejas o recurrentes. El procedimiento LIFT tiene varias ventajas en comparación con otros tratamientos quirúrgicos para las fístulas anales, como el menor riesgo de incontinencia fecal y una recuperación más rápida. Sin embargo, también tiene algunas desventajas, como una mayor tasa de recurrencia en comparación con algunos otros métodos quirúrgicos.

● Uso de sellantes: Se utilizan diferentes sustancias (PRP, pegamentos biológicos) para sellar la fístula desde adentro ya que ayuda a promover la cicatrización y permite que el tejido sano crezca sobre él.

El tratamiento adecuado dependerá de la gravedad y la ubicación de la fístula, así como de la salud general del paciente. Es importante consultar a un médico o cirujano especializado en el tratamiento de las fístulas anales para obtener un diagnóstico preciso y discutir las opciones de tratamiento más apropiadas.